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Se acerca el buen tiempo y con este, la temporada de baño. Es por tanto el momento en el que recordamos que hemos abandonado el cuidado de nuestra piscina durante unos meses, ¡y toca retomarlo!

Para ello, debemos volver a realizar un mantenimiento frecuente de la piscina y controlar los diferentes parámetros para que el agua esté en perfectas condiciones. A continuación, enumeramos los principales niveles a controlar en una piscina y alguna información interesante de cada uno de ellos, de cara a entender mejor lo que significan y entender también qué repercusiones tienen en nuestra piscina.

Nivel de pH

El significado de “pH” es potencial de hidrógeno, e indica la concentración de iones de hidronio en la piscina. El rango idóneo para el pH está entre 7,2 y 7,6. Un pH por debajo de estos valores es un ph ácido, mientras que un pH por encima de estos valores es un pH básico o alcalino. La alteración del pH también incidirá en el resto de valores a controlar en la piscina. Por ejemplo, si obtenemos un pH básico, este también repercutirá en la capacidad del cloro de desinfectar la piscina correctamente.

Es importante diferenciar entre un pH básico o alcalino y la alcalinidad del agua. Son dos valores diferentes que tienen diferentes tipos de medición. Podemos tener el agua de la piscina a un pH dentro del rango idóneo y al mismo tiempo podemos tener alterado el nivel de alcalinidad del agua.

Nivel de cloro

El cloro es el desinfectante más común en las piscinas y es extremadamente importante tenerlo en los niveles adecuados para que no repercuta en problemas para las personas. A la hora de medir el nivel de cloro existente en nuestra piscina, nos está indicando cuantas “partes por millón” (ppm) de cloro tenemos en el agua. El nivel óptimo debe estar entre 0,6 y 1,0 ppm.

Cuando midamos los niveles de la piscina, es recomendable hacerlo siguiendo un orden específico. En primer lugar ajustar el nivel de ph, y en segundo lugar medir y controlar el nivel de cloro.

Alcalinidad

La alcalinidad del agua hace referencia a la concentración existente de carbonato de calcio. Los niveles óptimos de alcalinidad también se miden en partes por millón (ppm) y pueden variar en función de la fuente de información que utilicemos, estando los rangos más habitualmente recomendados entre 80 y 120 ppm y entre 125 y 150ppm.

Alteraciones por encima o por debajo de estos niveles también repercutirán en el resto de mediciones. Alcalinidades altas en la piscina puede influir en la dificultad que tengamos a la hora de ajustar el ph de la piscina, mientras que niveles de alcalinidad bajos pueden representar irritación de los ojos o cambios de color en el agua.

Dureza del agua

La dureza del agua mide la cantidad de minerales disueltos en el agua. El rango idóneo se sitúa entre 250 y 450 ppm. Tener el agua dura o blanda puede repercutir en los revestimientos de la piscina y en la vida útil de los aparatos que forman parte de la instalación.

Ácido cianúrico

En el artículo ¿Cloración salina o cloro en pastillas para la piscina?, explicábamos en detalle la utilidad del cloro en una piscina y cómo el ácido hipocloroso, generado a partir del contacto del cloro con el agua, actúa como desinfectante.

El problema del ácido hipocloroso es que va desapareciendo de la piscina. Es decir, el efecto de la radiación del sol sobre el ácido hipocloroso impacta en su descomposición gradual y es por ello que, cada cierto tiempo, debemos reestablecerlo de nuevo.

El ácido cianúrico actúa como “protector” del ácido hipocloroso. Lo podemos encontrar en diferentes formatos, aunque habitualmente ya viene incorporado en las pastillas de cloro.

Como en el resto de niveles comentados anteriormente, existen diferentes recomendaciones acerca del rango idóneo al que debemos mantener este componente. Las recomendaciones del gobierno indican que este nivel no exceda de los 75 ppm, otros países recomiendan situar este rango por debajo, hasta los 50 ppm, mientras que algunos expertos argumentan que los 30 ppm ya son suficientes para mantener correctamente la piscina.

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Hasta aquí la introducción a los principales niveles a controlar en una piscina. Esperamos que os haya sido útil tener más información acerca de cada uno de estos parámetros, tan importantes para no tener problemas que repercutan en nuestra salud y tener una buena calidad de baño.

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