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Una de las dudas habituales de los clientes con respecto a sus piscinas es la elección de la forma de generar el cloro. Las dos opciones que tenemos actualmente son la de generar el cloro a través de un proceso de cloración salina o la de añadir el cloro directamente, ya sea líquido, en pastilla o cualquier otro formato disponible.

¿Por qué utilizamos el cloro en una piscina?

La utilización de cloro en una piscina es importante para evitar que bacterias, hongos y virus puedan afectar a las personas provocándoles enfermedades.

Cuando el cloro entra en contacto con el agua de la piscina se genera un ácido llamado ácido hipocloroso (HCIO), que actúa como desinfectante. De hecho, de los elementos químicos que podrían utilizarse para prevenir infecciones, este es el más eficaz e inocuo para las personas.

Los niveles de cloro no se mantienen estables a lo largo del tiempo y van perdiendo fuerza en función de diversos factores como por ejemplo la radiación del sol, la temperatura o la carga de la piscina. Es por este motivo que es necesario llevar a cabo un control permanente de los niveles.

Proceso de cloración

En este apartado ahondaremos un poco en las dos formas principales que tenemos para generar el cloro en una piscina. En primer lugar, mediante el proceso de cloración salina; y en segundo lugar el resto de formatos de cloro disponibles que se vierten directamente.

Cloración salina

La electrólisis salina es un proceso electrónico que consiste en generar el cloro a partir de la sal marina. En particular, este proceso consiste en añadir una cantidad determinada de sal al agua de la piscina, que habitualmente serán unos 5 gramos de sal por litro de agua, que pase por la célula de electrólisis y que esta genere el ácido hipocloroso necesario.

El clorador salino se debe instalar dentro del sistema de depuración de agua de nuestra piscina para que realice el proceso. Lo único que deberemos hacer nosotros es renovar la sal dos o tres veces al año, en función del tamaño de la piscina y el uso que le demos.

Las células de electrólisis son aparatos que se pueden encontrar fácilmente. El rango de precios dependerá de muchos factores como la vida útil del aparato o el tamaño de la piscina para el que lo necesitemos.

Cloración salina
¿Qué vida útil tiene un aparato de cloración salina?

El aparato tiene unas horas de uso determinadas como vida útil, tras las cuales deberemos reemplazarlo. La vida útil depende de la marca y el modelo. Podemos encontrar cloradores salinos para uso residencial que van desde las 5.000 horas hasta habitualmente las 10.000 horas de uso.

Sobre este punto deberíamos puntualizar que las vidas útiles que proporcionan los fabricantes son otorgadas en base a estudios de laboratorio en unas condiciones concretas. Pero una vez instalado en la piscina, dependerá de otros factores el que se cumplan las horas predeterminadas.

Regulador de pH

Es conveniente instalar un regulador de pH conjuntamente con la instalación del clorador salino para poder vigilar que los niveles de pH no suben de forma considerable, ya que la cloración salina tiende a aumentarlos.

Cloro comprimido

El cloro común se vende en varios formatos, siendo el más común para piscinas de particulares la pastilla o tableta de cloro. En función del tamaño de la piscina necesitaremos una cantidad mayor o menor de pastillas.

Las pastillas o tabletas se colocan en el skimmer de la piscina o en un dispensador flotante para su lenta disolución.

Al igual que con el clorador salino, recomendamos acudir a un profesional para que nos recomiende la mejor opción de cloro para nuestra piscina. Cloro en pastillas, líquido o en polvo. O elegir entre cloro estabilizado, que es lo habitual, o no estabilizado, para ocasiones puntuales donde necesitemos un tratamiento de choque en nuestra piscina.

Pastillas de cloro piscina

Coste de la cloración salina y las pastillas de cloro

El coste de ambas alternativas también es considerablemente distinto. El coste de un sistema de cloración salina dependerá del tamaño de la piscina para el que se necesite, pero rondan habitualmente entre los rangos de 400 a 1.200 euros para piscinas de uso residencial.

El coste de una caja con pastillas de cloro de 200gr está entorno a los 30-40 euros (5kg). Si una piscina residencial estándar en una temporada de baño anual de aproximadamente tres meses necesita unos 20-24 kg de cloro al año, representaría un gasto aproximado de 150 Eur al año en tabletas de cloro para la piscina.

Se deberían tener además otras variables en cuenta, pero a grandes rasgos, los costes importantes serían los anteriores. Si la vida útil de un clorador salino podría estar entorno a los 5 años, estaríamos realizando una inversión inicial mayor que probablemente acabaría representando un gasto anual similar o incluso menor que hacerlo con las pastillas de cloro al cabo de los años.

Piel e irritación de ojos

Las piscinas con un sistema de cloración salina generan el cloro de una forma más natural y por ello tienden a representar una menor irritación en ojos y piel que la opción de cloro preparado.

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