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Tal y como ya introducíamos en el blog sobre los tipos de piscina disponibles en el mercado, a la hora de escoger una piscina para nuestra vivienda tenemos principalmente tres opciones a considerar durante el proceso de planificación y diseño del exterior:

  1. Optar por una piscina de obra.
  2. Colocar una piscina prefabricada.
  3. No escoger ninguna de las opciones anteriores y optar por una piscina desmontable en los períodos en los que la vayamos a utilizar.

La opción tres generalmente solo la tendremos en cuenta en determinados casos. O bien en espacios reducidos donde el hecho de poner una piscina nos limita el resto de posibilidades, o en exteriores donde la persona prefiera montar y desmontar una piscina a tenerla fija durante todo el año. En este post repasaremos las dos primeras opciones y las principales diferencias que existen entre ellas.

Antes de iniciar cualquier tipo de obra, el primer paso es asegurarnos que el lugar donde se vaya a instalar sea adecuado y que cumplimos con la normativa que nos marca el ayuntamiento donde se va a instalar.

Piscina de obra

La piscina de obra es la opción tradicional y generalmente más utilizada. Optar por este tipo de piscina tiene varias ventajas.

En primer lugar, permite una elección total de la forma y las dimensiones de la piscina. Por lo que facilita una adaptación total al espacio exterior y a los gustos de cada propietario. Además, también se pueden escoger los acabados y otros detalles menores.

Otra de los puntos a favor de la piscina de obra es su mayor durabilidad y resistencia. Ante cualquier grieta, rotura o cualquier otro tipo de problema en la piscina, podemos realizar una reparación únicamente de la zona afectada. Únicamente existe el deterioro natural de los materiales con el paso del tiempo.

Por el lado de las limitaciones, este tipo de piscina es únicamente válida para espacios exteriores espaciosos y con un terreno que permita su excavación.

Piscina de obra

Piscina prefabricada

Tal y como su nombre indica, la estructura de este tipo de piscinas viene ya diseñada y fabricada por cada marca y, por tanto, las opciones a escoger se reducen a las formas y tamaños vendidos por cada fabricante. Por tanto, la forma de la piscina (conocida comúnmente como “vaso”) se fábrica con medidas estándares y no se pueden solicitar a medida.

En comparación a las piscinas de obra, las prefabricadas son más fáciles de instalar y tienen un coste menor. El montaje de este tipo de piscina puede realizarse de dos formas diferentes, enterrada o elevada. En función de la opción que se opte se tardará más o menos tiempo en instalarla. Por lo que se refiere al material de construcción, la estructura de una piscina prefabricada puede ser de acero inoxidable, fibra de vidrio o combinación de poliéster y fibra de vidrio.

Otro de los puntos importantes a mencionar es que, ante cualquier problema importante en la piscina, en una de obra podremos reparar o cambiar la zona afectada, mientras que en una prefabricada probablemente deberemos cambiar la piscina entera.

Piscina prefabricada

Piscina de obra o piscina prefabricada

En conclusión, cada piscina tiene sus pros y contras pero ambas son buenas alternativas. En la piscina de obra tendremos muchas más opciones de elegir forma, profundidad y acabados que en la piscina prefabricada, que ya vienen con todos estos parámetros predefinidos. Ahora bien, esas mayores opciones de elección también se traducen en un tiempo y coste de instalación mayor de la piscina de obra respecto a la prefabricada.

Las piscinas prefabricadas cada vez se fabrican con mejores acabados y mayores alternativas para que el cliente final pueda disponer de una solución óptima adaptada a sus necesidades.

Y tú, ¿quieres instalar una piscina en tu terraza o jardín y necesitas asesoramiento? Para cualquier consulta sobre piscinas puedes ponerte en contacto con nosotros a través de este link:

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